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martes, 22 de enero de 2019

Albóndigas de berenjena

Bueno, bueno, bueno...hoy he descubierto esta receta y me ha encantado. Tenía un par de berenjenas pidiendo a gritos que las sacara del frigo porque estaban ya que no aguantaban más tiempo...

Como tantas veces, comencé a hacer revisión de recetas en Internet y me topé con esta en el blog www.mimejorhornada.com, y ahí que fui sin pensarlo dos veces.

Ingredientes:

- 2 Berenjenas medianas
- 1 Cebolla grande
- 1 Ajo
- 1 Huevo
- 9 Cdas. de Copos de Avena intengral
- 2 Cdas. de Harina de Avena integral o la que se desee
- 2 a 4 Cdas. de Queso rallado o en polvo (opcional)
- Sal
- Aceite de Oliva
- Pimienta
- Orégano
- Albahaca

Lo primero que haremos será picar la cebolla muy muy pequeña y fina para que se haga bien y se integre perfectamente con el resto de ingredientes. Yo he aprovechado una picadora manual que tengo para así hacer casi una pasta de cebolla. Mientras se va sofriendo la cebolla, vamos picando igual de finas las berenjenas, para ellas también he utilizado el picador y la verdad creo que es una solución perfecta para así conseguir una especie de conglomerado, similar a la carne picada. Cuando la tenemos picada, la añadimos a la sarten con la cebolla, salamos y vamos mezclando bien con la cebolla consiguiendo que se integren ambos ingredientes. A continuación picamos un ajo y lo mezclamos todo en la sarten junto con un poco de orégano, al gusto, hasta que veamos que está hecho y bien integrado. Probamos para ver si la sal está al punto y rectificamos.


Una vez que está todo bien hecho y bien mezclado, se reserva en un bol hasta que se templa un poco.


Cuando ya ha perdido temperatura, añadimos el huevo y el queso, si se ha decidido poner a la mezcla, a continuación añadimos los copos de avena y un poco de pimienta y removemos bien para que todo quede bien integrado. Dejamos reposar unos 10 o 15 minutos para que los copos de avena se hidraten bien y podamos hacer la forma de las albóndigas posteriormente. En caso de que haya quedado demasiado húmeda y nos sea difícil de manipular, podemos añadir más avena.


Pasado el tiempo marcado, podemos comenzar a formar las albóndigas, como yo las dejé bastante tiernas, utilicé para hacer la forma un par de cucharas, dándoles más o menos la estructura de una croqueta y luego, en un bol con harina de avena, ayudándome del harina, he ido dándoles la forma redondeada.

En una sarten ponemos un poco de aceite, el suficiente para que se hagan pero no mucho, yo he puesto unas 3 o 4 cucharadas y en cada tanda he añadido un poco para ir ajustando y que no se quemen. Como las albóndigas son muy tiernas hay que tener mucho cuidado al darlas la vuelta para que no se rompan, según se van haciendo por cada lado vamos girándolas sobre la sarten hasta que estén hechas. Como la berenjena está ya cocinada, el tiempo es de tostado por lo que no es mucho. 


Cuando están hechas, las sacamos de la sarten y las ponemos en un plato con un papel absorbente de cocina para que absorba cualquier exceso de grasa que pudiera quedar. 


Llegados a este punto, las albóndigas están hechas, son suaves, tiernas y jugosas, por lo que se podrían tomar así directamente. Yo he decidido hacer una salsa de tomate y cebolla para ellas, con mucho miedo por si acaso se humedecían en exceso y se rompían pero han aguantado bien. 

Una vez pochada la cebolla, he añadido tomate natural, un poco de albahaca y he rectificado la sal de la salsa, una vez caliente todo, he añadido las albóndigas y he dejado que se cocinen unos 4 o 5 minutos mezclándolas con mucho cuidado para evitar que se deshagan.


A partir de ahí...comer y servir. 


Fantástico descubrimiento.

Ana

martes, 11 de diciembre de 2018

Galletas de cacao tipo "Cookies" con masa de garbanzos

La receta es original de Blanca García-Orea (Instagram: @blancanutri) y me pareció algo estupendo dado que las galletas se hacen con garbanzos cocidos y solo eso me pareció maravilloso...

Hay que decir que aunque su aspecto recuerda al de las típicas galletas de chocolate tipo Cookie no son para nada dulces como éstas, dado que estamos hablando de unas galletas mucho más saludables y hechas con ingredientes puros, sin azúcares añadidos.

Ingredientes (para 8 galletas):

- 200 g de Garbanzos cocidos
- 3 Cdas. de AOVE
- 15 g de Harina de Avena Integral (1,5 Cdas. aproximadamente)
- 15 g de Copos de Avena (1,5 Cdas. aproximadamente)
- 2 Dátiles (o el edulcorante que tú elijas)
- 1 Cda. de Cacao en polvo puro
- Canela en polvo
- Chocolate 85%

Lo primero que haremos será mezclar los garbanzos con el aceite en el procesador, batidora o picadora hasta que queden bien mezclados en una pasta homogénea (aunque no queda tan perfecto, también se puede hacer machacando con un tenedor y mezclando bien, yo tuve que hacerlo al estropearse la batidora).

Cuando esto está bien mezclado, se añaden el resto de ingredientes y se vuelve a mezclar todo bien. Si lo hacemos en el procesador de alimentos o batidora, yo recomiendo dejar algún copo de avena entero sin mezclar para añadirlo luego a la masa y que quede entero en la mezcla.

Tras tener todo mezclado y disponer de la masa de nuestras galletas, procederemos a darles forma redondeada, podéis hacerlas más o menos gruesas, yo las he hecho de ambas formas y las dos están ricas pero son más jugosas si son un poco gorditas, quedando el centro más tierno y jugoso. En caso de hacerlas finas, vigila el horno porque el tiempo de horneado puede ser algo menos para que no se quemen. 

Con el horno precalentado a 180º arriba y abajo, ponemos nuestras galletas en la rejilla sobre un papel para horno y añadimos en la parte superior un trocito de nuestro chocolate 85% (como mínimo) para que se deshaga y aporte un mayor dulzor a la galleta. 

Si os apetece también podéis poner una pizca de chocolate dentro de la masa, yo lo hice en alguna y es un gusto morder y notar el sabor del chocolate en el interior.

Una vez en el horno, las dejamos unos 25 minutos y las sacamos, dejándolas enfriar sobre una rejilla para guardarlas posteriormente en un bote de cristal en el que se conservarán aproximadamente una semana.

La receta es sencilla, equilibrada y realmente saludable, como decía Blanca, las galletas no saben para nada a garbanzos. 

Salvo que seas un amante de las galletas super dulces... te recomiendo probarlas. 

A continuación puedes ver las dos versiones que yo hice, unas más finitas y las más gruesas y jugosas.




¡Riquísimas!

Ana